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VIKING 64 CONVERTIBLE : MÁQUINA TOTAL

Yate nº 501

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1. Viking 64 Convertible2. Contraste interior3. Más información4. Ficha técnica5. Valoración

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La Viking 64 Convertible es una auténtica máquina, con diseño, construcción y equipamiento directamente destinados a la práctica de la pesca deportiva de altura. Eso significa una solidez a toda prueba. El espacio y acabados interiores lo hacen confortable como un yate de crucero.

Una simple mirada basta para reconocer en el Viking 64 una auténtica máquina de pesca. El barco está construido por Viking Yachts que, con Bertram y Hatteras, constituye el trío de ases entre los astilleros estadounidenses especializados en este segmento. Viking construye unos cien barcos al año, de esloras comprendidas entre los 45 y los 82 pies, pero cuenta con más de 1.000 empleados, lo que da una idea de la minuciosidad del trabajo realizado. Además, la compañía posee una importante red comercial en Estados Unidos y Canadá, pues distribuye los modelos Princess bajo la marca Viking Sport Cruiser y también los prestigiosos motoryachts italianos Sanlorenzo. Viking 64 Convertible La estampa del 64 Convertible es de manual. Cubierta de proa totalmente despejada y parabrisas ciego, para que el hipotético caso de pasar por ojo una ola no exista un cristal que se pueda romper ni un objeto que se pueda proyectar contra la superestructura. Los pasillos laterales reducidos al mínimo: durante la navegación no hay nada que hacer en proa. Bañera muy baja, para que el pescador esté lo más cerca posible del agua. Pero hay más. Ni una sola perforación superflua en el casco, no hay ventanas ni portillos, solo las entradas para que el aire, convenientemente filtrado, entre a la sala de máquinas; en consecuencia, las cabinas ventilan por el techo. Por supuesto que, como el parabrisas es ciego, se gobierna desde el fly. Aquí entra una de las alternativas que propone el astillero. O bien un flybridge abierto, como el de la unidad probada, o bien un flybridge cerrado, para gobernar con aire acondicionado. En este último caso se puede acceder al fly directamente desde el interior, pero igualmente queda un balcón abierto en popa para que el patrón pueda ver directamente la bañera durante las operaciones de pesca, momento en el que con frecuencia hay que maniobrar con prontitud y, a veces, ciar con energía. Por eso la puerta que comunica la bañera con la plataforma de baño es de una gran solidez y abre hacia el exterior, para que el agua no pueda abrirla accidentalmente.

EN DETALLE
A media distancia el Viking 64 evidencia su vocación pesquera, pero es que en las distancias cortas pone énfasistodos los puntos de interés. La mera descripción de la bañera podría ocupar varias páginas, pero resumiremos señalando que todo está dispuesto para la pesca. La superficie es mucha y está totalmente despejada, la brazola es muy gruesa, para poder apoyarse sin problemas y su grosor permite la instalación de portacañas, a razón de tres por banda, más otras tres en popa, donde hay un gran cofre de carga vertical en una ampliación del propio espejo; también hay tres portacañas en cada uno de los laterales de la superestructura y, por acabar este censo, otros seis en el balcón posterior del flybridge y tangones separadores en los pasillos.
El tamaño de la bañera es tal que se ha dispuesto lo que en estos círculos se llama entresuelo, una tarima junto a la superestructura que permite colocar allí un sofá para que los invitados, sentados orientados hacia popa, contemplen el espectáculo de la pesca desde primera fila y también sirve para montar la puerta de entrada a la sala de máquinas que, de este modo, ofrece un acceso más cómodo. Por supuesto hay cofres por todas partes, armarios, cajones clasificadores y todo cuanto el pescador pueda necesitar. Es más, para no ocupar espacio en la bañera, y vista la enorme manga del yate, la escalera asciende al fly en sentido perpendicular al eje de crujía.
Una vez arriba el espacio vuelve a ser enorme, con una gran consola de gobierno que acoge todos los instrumentos que el armador quiera instalar, que en este caso eran: radar, plotter, piloto automático, corredera, sistemas de comunicación y aún se aprovecha la parte inferior del techo duro para suspender de él los indicadores multifuncionales de los motores MTU. Todos los instrumentos están situados en el interior de grandes cofres con tapas de metacrilato transparente dotadas de amortiguadores y de gomas perimetrales, de modo que pueden permanecer abiertas y encajan perfectamente cuando están cerradas. Varias observaciones: flaps y palancas. El yate monta tres flaps, dos laterales y uno central, con los interruptores ocultos debajo del propio pupitre; hubiéramos preferido tenerlos a la vista. Las palancas de los motores están separadas, una a cada lado del timón, para que cuando el patrón se sitúe de espaldas al timón maniobre con las manos bien separadas, sin posibilidad de error. La consola de gobierno es tan grande que cabe una persona en el interior para registrar las instalaciones y se aprovecha su volumen como lugar de estiba, como también se aprovecha todo el perímetro, la parte inferior de los asientos y el espacio disponible entre éstos y la propia consola, donde hay una nevera y un congelador de carga vertical. El patrón y un acompañante disponen de sus propios asientos individuales, totalmente regulables, pero sin reposapiés.

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