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Sonata: Belleza perenne

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Sonata: Belleza perenne

Yate nº 507

ComentarEnviar a un amigoImprimir Textos  Carlos Serra  Fotos  Leonardo Cortés 

1. Velero Sonata2. Yate americano

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Diseño de John Alden construido en 1937, este coqueto sloop enamoró primero a su armardor y ha fascinado luego a todos los que lo han visto tanto en Mallorca como en las regatas de Mahón.

El mallorquín Jordi Cabau, armador del Sonata y del Mercury, no persigue los diseños Alden: son ellos, los bellos veleros creados por el norteamericano, quienes lo vienen a buscar. Del Mercury, con el que inició su carrera como armador de barcos de época, se ha publicado ya la historia: un día paseaba por el puerto de Pollensa cuando se lo encontró en un varadero; su propietario español lo vendía; Cabau se enamoró y lo compró.
velero sonata
Lo restauró tras enormes sacrificios, muchos más de los que había imaginado, con la ayuda del carpintero de ribera Mateu Grimalt, y consiguió convertirlo en uno de los veleros de referencia del circuito mediterráneo. Años después, un amigo le informó de que en las cercanías de Palma había un velero muy parecido al suyo, en proceso de restauración, y que su propietario había decidido ponerlo a la venta. Cabau acababa de alargar el mástil de Mercury, para darle el máximo que su plano vélico original permitía, y se había regalado a sí mismo un juego de velas nuevas. Su relación con el velero que poseía no podía ser mejor, con una familia entusiasta y una tripulación motivada que permitían a Cabau “tocar el cielo”, según sus propias palabras. Se fueron él y Grimalt hasta el barrio de Son Vida, donde les habían dicho que estaba el velero clásico, y se encontraron un hangar de plástico y maderas donde se escondía un armazón de cuadernas y una pila de tablas de casco. El Sonata, algo más pequeño que Mercury, era, si cabe, aún más bello que aquél. Fue de nuevo un flechazo. Lo más impactante es que en este caso Cabau sabía perfectamente, después de la experiencia del Mercury, dónde se metía al adquirir una pieza de aquel valor, y en el estado que se encontraba. Pero no pudo resistirse. Lo compró tal como estaba.

Como era imposible mover aquel esqueleto del lugar donde se encontraba sin destrozarlo, acordó con el vendedor mantener el velero en el mismo hangar hasta finalizar el trabajo. Hablaban de año y medio, pero en realidad fueron casi tres años. Tras llegar al acuerdo, Mateu Grimalt, el carpintero de ribera, empezó a trabajar ayudado por el propio Cabau y algunos miembros de su familia.

Razones para el flechazo


Sonata fue construido por F.F. Pendleton, de Boston, con el sistema denominado doble W, con quilla y cuadernas clásicas sobre las que un doble forro de tablas de 11 milímetros de grosor se cabalgan para que sus costuras no ofrezcan aberturas y eliminar así la necesidad del calafateo. El primer nivel es de cedro rojo. El segundo, de caoba marina. Ese forro se conecta por la quilla por una o dos tracas de aparadura, esas sí simples y por tanto unidas mediante calafateo a la quilla. El diseño de Alden tiene unas formas armoniosas y un arrufo de gran delicadeza; el americano era maestro en crear líneas de fuga entre esa curva, las bruscas de la cubierta y casetas y los distintos elementos del aparejo, produciendo así armonías inigualables. Bajo el agua la obra viva es recogida y limpia, con una quilla de calado razonable y la cuaderna maestra en forma de copa de vino típica del diseñador, manguda pero sin llegar a los extremos de Herreshoff.

El timón de media luna va pegado tras la quilla, con una mecha inclinada casi en demasía que reduce la superficie mojada. En la cubierta destacan la bañera ovalada, otra de las marcas características de Alden, y los imbornales practicados en el espejo de popa. La superestructura forma un maridaje perfecto entre elementos planos y curvas, en un inteligente juego femenino-masculino. Las curvas armoniosas de la brazola, casi vertical, en donde acomodan la espalda los pasajeros, conviven con una caja de timón donde va el tradicional sistema de transmisión por piñón. Tuvimos que fotografiarlo para mostrarlo a nuestros lectores, porque nos parece fundamental en la idiosincrasia del velero. Sigue una caseta con entrada desplazada a estribor, también común en muchos diseños del norteamericano, que contribuye a dar al barco su especial carácter. Los volúmenes marcados con ángulos a 90 grados se refuerzan por un tejadillo que parece plano, aunque esté dotado de la correspondiente brusca, para formar una declaración estética muy clara: nada de ornamentos, lo más simple es mejor. Las paredes verticales de la caseta permiten mantener los portillos abiertos aunque llueva, una característica muy americana. No hay sin embargo aristas en ningún lugar, pues todos los ángulos tienen radio e incluso el tejadillo o la brazola vienen rematados por discretas tapas de media caña.

1. Velero Sonata2. Yate americano

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