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Itama FiftyFive: Un clásico diferente

Yate nº 505

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  1. Itama FiftyFive
  2. Un yate diferente
  3. Ficha técnica del barco
  4. Valoración de este yate

La Itama FiftyFive tiene una imagen clásica, pero sus referencias históricas no están en los habituales lobsters, trawlers o gozzi, sino en los grandes barcos de regatas motonáuticas de los años 60 y 70. Pureza de líneas, cubierta despejada y ausencia de superestructura anuncian prestaciones, pero su generosa manga deja claro su confort interior.

La marca Itama fue fundada en 1969 por Mario Amati -por si no se habían fijado, les diremos que Itama es el palíndromo de Amati- y desde sus orígenes todos sus modelos se han caracterizado por su tipología open, sin arcos ni techos sobre la bañera, sus líneas de agua en forma de V profunda, el casco siempre de color azul, con dos franjas blancas, y la cubierta de color blanco. En octubre de 2004 la marca fue adquirida en su totalidad por Ferretti Group, que la situó bajo la tutela de la marca Pershing, que detenta en la actualidad el cien por cien de las acciones. Enseguida el astillero se trasladó desde las proximidades de Roma hasta Castelvecchio de Monteporzio, muy cerca del Adriático, en una instalación que era la utilizada por Pershing, hasta que esta marca se trasladó a su nuevo astillero de Mondolfo, a pocos kilómetros.
mesa exterior
El cambio de propiedad y de centro de producción se vio acompañado por una renovación total de la gama, pero manteniendo los conceptos básicos que le dieron personalidad. El Forty fue el primer modelo salido después de que Ferretti tomara el control de la compañía, seguido de este FiftyFive. La incorporación a un gran grupo como el Ferretti ha permitido a la marca gozar de una segunda juventud, aprovechando las posibilidades que van desde la tecnología que ofrece la división AYT (Advanced Yacht Technologies), con más de un centenar de ingenieros, hasta el marketing, pasando por la metodología constructiva. Por ejemplo, la construcción de los cascos, las cubiertas y las bañeras se efectúa en una de las factorías propiedad del grupo, de modo que el astillero Itama se ocupa del ensamblaje, de la construcción de los interiores, de todas las instalaciones y de los acabados, lo que se traduce en una mayor especialización y menos tiempo en el astillero.

Líneas puras


Lo primero que llama la atención de la Itama FiftyFive es la pureza de sus líneas, resueltas en tres trazos básicos: casco, cubierta y parabrisas. Fiel a su filosofía el yate no tiene arco de antenas ni techo duro. Tampoco tiene pasamanos perimetrales que protejan la cubierta de proa, de modo que uno se siente transportado a la época de las grandes regatas offshore. Este imperativo de diseño hace que la cubierta de proa quede desprotegida, a pesar de que hay un solárium sobre ella y se ha concebido un sistema para colgar las defensas consistente en una serie de agujeros practicados en la regala en los que se fija un pasador al que previamente se ha anudado la defensa. A grandes males, grandes remedios. De esta manera de la cubierta de proa solo sobresalen un par de cornamusas y un guía cabos central, pues el molinete está oculto bajo una tapa enrasada y el ancla queda autoestibada en el tajamar. Puesto que no hay arco para las antenas el radar se coloca a nivel de la cubierta, enrasado en el parabrisas y con un forro posterior para que las ondas que emite no perjudiquen a los invitados. Del mismo modo, si se quiere montar en opción un sistema de comunicaciones vía satélite, la cúpula se monta en el espejo de popa, apenas sobresaliendo del perfil del yate. El parabrisas de cristal templado se prolonga perdiendo altura prácticamente hasta popa, envolviendo un completo mobiliario en la bañera. Hay un gran sofá en forma de C a estribor, rodeando una gran mesa de madera, y debajo de los asientos hay espacio de estiba, uno de ellos destinado a la balsa. A babor hay un mueble de servicio forrado de madera, que puede equipar una cocina exterior y que contiene armarios debajo, uno de ellos para la nevera. La pileta queda al descubierto. El acceso a la plataforma de baño, regulable en altura, se realiza a través de una puerta plegable de tipo pantógrafo a babor; el azul del casco se prolonga lateralmente enmarcando la plataforma, de gruesos listones de teca, que incorpora la pasarela y la escalera de baño; en el marco de la puerta está la toma de agua, los botones para la plataforma y la pasarela, un armario para la ducha con mezclador y la toma de corriente en el interior de un armario en cuya puerta se ha previsto un espacio para el paso del cable. Entre el salón exterior y la plataforma hay un enorme solárium con reposacabezas.

Navegación de altura


La disposición del puesto de gobierno y de la zona de acompañantes parece directamente destinada a la navegación de altura. El barco se maniobra de pie y se gobierna sentado. Hay un gran asiento de dos plazas a estribor, muy alto y un reposapiés para el patrón debajo del volante, pero está muy separado del asiento y a menos que el patrón sea muy alto no llega al suelo, pero lo cierto es que durante la navegación el patrón solo debe estar atento a cambiar el rumbo o el ritmo de la marcha si surge algún obstáculo. El pupitre, acabado en fibra de carbono, tiene un aspecto bastante técnico, pero no exento de atractivo, y el equipamiento incluye unos flaps Bennett con indicadores, una pantalla del sistema Raymarine C80, el compás, el VHF y los monitores de los motores MAN. Debajo del asiento hay un gran armario accesible desde su parte posterior y desde la banda, y el respaldo del asiento del patrón es abatible para poder ganar superficie de trabajo en el exterior, eso sí, cuando no se navega... A estribor hay un gran asiento en forma de L, de modo que es bien posible su uso como chaise longue; debajo hay cofres de estiba y un armario con los interruptores principales. Toda esta zona se puede proteger con una arquillada plegable que se recoge a la vista detrás del parabrisas cuando no se usa.

Tres cabinas, tres aseos


Al interior se accede mediante una escalera de wengé, de tamaño considerable, si bien con la huella de los peldaños curva para restar volumen al conjunto. La distribución ubica a popa dos cabinas dobles con sus cuartos de aseo privados. El camarote de estribor equipa una cama doble dispuesta en perpendicular al eje de crujía y accesible solo por uno de sus lados. La cabina de babor tiene dos camas individuales; el equipamiento es similar por lo que se refiere a decoración y accesorios, si bien el armario de estribor es mayor. En cambio, los dos cuartos de aseo son idénticos, con inodoro, ducha separada mediante una mampara de plexiglás y un lavabo de material sintético rojo, dispuesto sobre un mueble de madera lacada en blanco y el sobre de cristal negro, todo ello elegante y moderno. La parte central de los interiores se destina a la cocina y el salón, directamente enfrentados, de modo que se percibe con un espacio único y ciertamente mayor, pero con un tratamiento estético distinto. Mientras que en la cocina prevalece la madera de zebrano, de mucho carácter, en el salón mandan los tonos claros, si bien el zebrano se ha utilizado también en los detalles, enmarcando la cortina que cubre los portillos. El equipamiento de la cocina incluye una placa vitrocerámica de cuatro fuegos, lavavajillas para seis servicios, extractor, frigorífico, congelador, multitud de armarios, el piso en wengé y el mamparo en cerámica, pero con un acabado metalizado que recuerda a la vez el acero inoxidable y el mosaico de bisazza. El salón adopta la personalidad que le den las tapicerías de su gran sofá, en este caso blancas, pero la mesa central está lacada en negro, es de altura regulable, y tiene las alas plegables. Tanto el salón como la cocina cuentan con sendas escotillas cenitales, dotadas de una cortina opaca. La cabina del armador es la más espaciosa. Cuenta con una gran cama central, parcialmente en voladizo, lo que permite ventilarla por debajo y ofrece una sensación de mayor superficie disponible en el piso; el armario principal es muy grande, pero hay espacios de estiba de todos los tamaños, mientras que el cuarto de aseo equipa una ducha separada, forrada de mosaico y con un banco de teca en el interior; hay dos lavabos, inodoro y un mueble de tipo tocador, de manera que los espacios están también aquí bien aprovechados.

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