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Islas Hébridas: La Europa más virgen

Yate nº 508

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  1. Islas Hébridas
  2. Islas Hebridas interiores
  3. De rally por las Hebridas

Acantilados, saltos de agua de cientos de metros, santuarios de tiburones peregrinos y aguas solitarias donde disfrutar del mar en su más puro estado. Son las islas Hébridas, al noroeste de Escocia.

Una foto sin más comentario nos haría pensar en Nueva Zelanda. Y su visión en directo, desde nuestro barco, provoca el silencio en cubierta. Es la reacción ante un paisaje sobrecogedor como pocos, islas montañosas y verdes con saltos de agua de cientos de metros, albatros y focas. Algo que provoca un silencio consensuado, el silencio de la admiración. Las Hébridas son un extenso archipiélago de quinientas islas al noroeste Escocia, de las cuales sólo cien se encuentran habitadas por una población de apenas 70.000 habitantes. Éstos representan gran parte de la población de habla gaélica del país. Sus costas, agrestes y escarpadas, están formadas por las rocas más antiguas de Gran Bretaña, en parte basálticas, que forman espectaculares columnas. En este rincón de Europa se han filmado películas como Los inmortales, y se han escrito libros como 1984 de George Orwell.

En el archipiélago se distinguen dos grupos de islas, las Hébridas interiores, compuestas por Skye, Mull, Islay, Jura y Staffa, y las exteriores, Lewis, Harris, Berneray, Uist del Norte, Uist del Sur y Santa Kilda, todas ellas bañadas por el mar del mismo nombre. Se trata de una de las zonas más vírgenes de Europa. Sus principales actividades económicas son la pesca, la cría de ganado ovino y bovino, la producción artesanal de tweed, lana de la que están hechos los famosos kilt, la falda típica escocesa, y la destilación de whisky. Otro de sus atractivos es, sin duda, su abundante fauna marina, y el avistamiento de aves y cetáceos: en sus aguas habita una de las mayores poblaciones de tiburón peregrino del mundo, no en vano las Hébridas son un santuario en el que la especie está protegida. Este escualo, el segundo pez más grande del planeta, puede llegar a medir doce metros y pesar siete toneladas. Otros cetáceos que habitan estas aguas son la orca, el rorcual aliblanco, así como diversos tipos de foca. Y no hay que olvidar los frailecillos, cuyo hábitat en Europa se limita a unos pocos países, aquellos situados por encima del paralelo 55, entre ellos este archipiélago, en el que existen además otras colonias de aves desconocidas en el Mediterráneo.

Desde la península


El verano es una buena época para realizar una singladura por las Hébridas. Es el destino ideal para aquellos que quieren huir de las altas temperaturas del Mediterráneo en los meses estivales y que pueden soportar algún que otro día nublado. A cambio se puede disfrutar de la navegación en su estado más puro y emocionante: aguas solitarias, pequeños puertos -en algunos casos apenas un muelle y un noray- donde hacer noche sin problemas para amarrar, y los habituales vientos del suroeste, que pueden soplar con intensidad. Existe una amplia oferta de barcos de alquiler y chárter, con una buena flota de embarcaciones clásicas con las que disfrutar de la vela en estado puro, aunque echemos de menos los winches durante los primeros días. Nuestro viaje tuvo lugar a bordo del Eda Fransen, un antiguo pesquero danés, de aproximadamente 47 pies, transformado en barco de vela. Con él iniciamos una travesía que nos llevó desde la Isla de Oban, situada en el 56°24’44’’N 5°28’13’’W, hasta la de Skye, la segunda más grande de Escocia, en el 57°18’25’’N 6°13’48’’W. Desde la península la conexión con Escocia no entraña especial dificultad. Una opción es volar hasta Edimburgo, a unos 200 kilómetros de Oban por carretera. Existen vuelos directos desde los principales aeropuertos españoles. Invernes es el más cercano a Oban, pero no hay vuelo directo desde la península. Zarpamos un día del mes de julio, algo más fresco de lo habitual en esta época y latitudes. La temperatura media en las islas en verano es de aproximadamente 14 grados aunque, como los locales acostumbran a decir, se pueden tener las cuatro estaciones en un día. Nuestro equipamiento debería ser por tanto el que utilizamos en otoño en el Mediterráneo. La niebla y la lluvia, como bien es sabido, son compañeros inseparables de Escocia. Es el precio que se ha de pagar por disfrutar de uno de los mejores paisajes de Europa. Días así se alternan con otros de sol que nos permitirán ir en mangas de camisa a bordo y broncearnos en bañador. El agua se mantiene fría durante todo el año, no en vano nos encontramos casi en el paralelo 55.

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