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GPS Oregon 300: Todo pantalla

Yate nº 508

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  1. GPS Oregon 300

Basta un solo botón de encendido. El resto es tan sencillo como pulsar un icono de la pantalla táctil TFT a color para empezar a navegar de forma totalmente intuitiva por la opción escogida. El Oregon 300 es un GPS ideal para las escapadas y las actividades al aire libre, ya sea en la montaña o en el mar.

Cabe en la palma de la mano, dispone de una brillante pantalla táctil de 3 pulgadas que ocupa todo el frontal, los iconos de menú son grandes y visibles, moverse por ellos es tan sencillo y claro como sacar dinero de un cajero automático y posee una elevadísima sensibilidad gracias a sus sistema de posicionamiento compatible con WAAS y predicción por satélite HotFix que sitúa al usuario sobre la ruta con precisión de pie de rey. Estas son las bases sobre las que Garmin ha construido la serie Oregon, formada por tres modelos –Oregon 200, 300 y 400t- que se diferencian en la cartografía instalada de serie y en que los modelos 300 y 400t disponen de compás electrónico y altímetro barométrico y pueden intercambiar datos de forma inalámbrica con otros equipos compatibles. Los tres equipos están dotados de serie con cartografía terrestre básica mundial y todos permiten cargar cartografía adicional MapSource con tarjetas micro SD: CityNavigator, BlueChart y g2 Vision para navegación, y la cartografía terrestre topográfica vectorial Topo 3.0 del Instituto Geográfico Nacional que se entrega en CD. Garmin dispone de GPS portátiles específicos para náutica (GPSmap 72,76, 76S, 76CX y 76 CSx) que además de ser estancos flotan, por lo que el Oregon 300 se enmarca en el contexto amplio de GPS portátil para actividades de outdoor, terreno en el que Garmin dispone de una afianzada posición con sus modelos Colorado, la serie eTrex H y Foretrex, y a los que ahora se añade el Oregon cuya principal diferencia respecto al resto es que dispone de pantalla táctil. Parece evidente que los desplazamientos con cursor por los menús tienen los días contados y que esta característica del modelo Oregon establece un antes y un después en GPS portátiles multiuso. Sin menoscabo de su utilidad en el mar –ya sea en navegación costera o como segunda unidad a bordo en caso de disponer de GPS fijo- la tierra firme es el habitat natural de la serie Oregon y donde mejor muestra sus cualidades específicas. Por eso decidimos probarlo con topografía terrestre, ya que es en los pequeños senderos revirados donde mejor puede apreciarse la precisión tanto en posicionamiento como en navegación. Tras cargar desde el ordenador portátil al GPS vía USB la zona del mapa por donde transcurriría la ruta, iniciamos el test. El mapa topográfico general está dividido en cuadrados que pueden seleccionarse individualmente o unirse a nuestra conveniencia. Fácil de llevar gracias al enganche con mosquestón que se acopla en su parte trasera, realizamos un track o camino automático de 10 kilómetros por pistas forestales y caminos, con salida y llegada al mismo waypoint, con frecuencia media de señal. Mientras realizábamos el track el puntero de posición del mapa trazaba el camino, por más pequeño que fuese, con absoluta precisión, incluso en las zonas más densas y bajas del bosque, a la vez que el zoom del mapa nos permitía ver en todo momento con máxima claridad y detalle el camino seguido. Hay que notar que la cartografía TOPO 3.0 que utiliza el Oregon está algo simplificada y poco actualizada por lo que, aún siendo muy completa, sale perdiendo, en comparación con otras como la Alpina, en nivel de detalle, nomenclatura y actualización. Tras guardar el track, volvimos a realizarlo, pero esta vez invirtiéndolo –función que se realiza solo con pulsar en pantalla “Invertir Track” y sólo con las indicaciones que nos daba la pantalla Brújula. A ésta se accede directamente desde la primera pantalla, al igual que a la de mapa y destino, aunque el usuario puede cambiar el orden de las teclas a voluntad en función de cuales vaya a usar con más frecuencia. La brújula es en realidad un compás electrónico que permite configurarlo con indicador de rumbo –un trazo rojo nos indica siempre el rumbo que hay que seguir hacia el waypoint, independientemente de la dirección en que estemos avanzando- o puntero de trayecto, que además nos indica con un trazo rojo el desvío que estamos efectuando hacia nuestro destino, función expresamente pensada para su uso en navegación. A ciegas, sin ver el mapa, el Oregón calcó el track, indicando siempre el puntero de rumbo la dirección a seguir metro a metro hasta llevarnos de nuevo al waypoint de salida y destino. Mientras tanto, las pantallas de altitud y de procesador de trayecto –el usuario puede también elegir los datos que presenta esta pantalla solo con tocarlos- acaban de completar toda la información que precisamos. Cuando decimos que los menús son absolutamente intuitivos, no exageramos: solo consultamos el manual de usuario para la configuración inicial. Esto lo hace ideal para quienes no estén familiarizados con el uso del GPS. Basta saber lo que es un waypoint, una ruta, un track y elegir las coordenadas en que queremos movernos (latitud y longitud en el mar, o bien éstas o UTM en tierra) para empezar a familiarizarse con él. Las posibilidades que ofrece el Oregon 300 son muchas y exceden el espacio de que disponemos. Baste decir que es robusto, resistente al agua IPX7, y puede configurarse en cinco perfiles en función de la actividad que vayamos a realizar: náutica, aire libre (senderismo, mountain bike, TT o 4x4, piragüismo...), automoción, fitness o geocaching. Aunque el interfaz serie puede configurarse de forma que, según el fabricante, permite utilizar el puerto USB de la unidad con la mayoría de mapas compatible NMEA 0183, lo que en teoría amplia enormemente sus posibilidades, el traspaso de mapas –nosotros lo probamos sin éxito con CompeGPS- no es automático y, en todo caso, exige experiencia en la configuración del sistema. Sí que se pueden traspasar datos sin embargo configurado el interfaz del GPS en modo “spanner”. El Oregon 300, además de perfiles de altura, visor de imágenes o cálculos de área, por poner solo unos ejemplos, permite vistas en 3D –una función que se usará poco dadas sus limitaciones- aunque en contrapartida –una vez traspasados el track o la ruta al ordenador permite conectarse a Google Earth directamente desde la barra de herramientas y visualizar a vista de pájaro y a la velocidad deseada la ruta ya realizada o programada. Y eso sí que se utilizará con frecuencia, aunque haya que darse de alta por 20 euros en la versión Plus de Google Earth. ¿Quién no desea ver desde el aire el tramo de costa que ha seguido en su navegación de fin de semana, o el camino que ha recorrido por el monte? El Oregon 300 lo hace posible, con una facilidad pasmosa.

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